La sequía no da respiro en la provincia de Buenos Aires y la falta de agua en las lagunas de Chascomús, Saladillo, Lobos y San Vicente pintan una compleja realidad ambiental. Preocupación entre los vecinos y los turistas que visitan las ciudades durante las vacaciones.
A raíz del fenómeno de ‘La Niña’ que provocó extensos periodos sin lluvia, los espejos de agua del interior bonaerense registran una bajante sin precedentes e, incluso, grandes bloques de terreno se encuentran totalmente secos.
Según reportes recientes, la laguna de Chascomús registra una bajante importante y algunos sectores no registran ni una gota de agua. En tanto, en la laguna Vitel (ambas conectadas por un brazo) la sequía hizo estragos y en múltiples puntos solo se puede ver tierra.
“Necesitamos lluvia, mucha lluvia”, dicen los vecinos que ven como el agua desciende al diario y sienten el coletazo en el turismo, una de las principales actividades económicas de la región.
La localidad bonaerense de San Vicente afronta un escenario similar. Los niveles de falta de agua se acercan a los registros históricos del 2008, cuando la sequía en el espejo fue total.
En Saladillo, la Laguna Indio Muerto registra un nivel de sequía histórico y los expertos hablan de un “desastre ecológico” y anticipan que “el agua va a volver, pero la fauna y la vegetación va a tardar”.
De acuerdo a los reportes, la sequía afectó a diversas lagunas de las localidades de Junín, Navarro, Lobos, 25 de Mayo, Roque Pérez, Bragado, Las Flores, Villa Cañas, entre otras.
Según estudios de técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), “se prevé el fin del fenómeno de La Niña para febrero” por lo que las precipitaciones ayudarían a recomponer el escenario.